LA PRACTICA SOCIAL A PARTIR DEL CONCEPTO DE HABITUS

Cuando comencé a preguntarme qué quería desarrollar en este ensayo, irrumpieron rápidamente interrogantes que tengo frecuentemente sobre mi práctica.  Remontándome un año y medio atrás, me reencontré con la pregunta que me hacía en ese entonces: “la diferencia en la práctica, cuando no se tiene en cuenta lo socio-cultural”. Es a partir de ello cómo fui encontrando en Pierre Bourdieu un autor que me ayudó a “pensar las prácticas sociales y el habitus”. 

A partir de su modo de entender la investigación en ciencias sociales  el autor busca los orígenes de las creencias sociales e investiga el modo en que se construyen. Propone romper con el sentido común y cree, como lo hacía su referente Durkheim, que la sociología encuentra en ese sentido común un error que no soporta la validez científica. Por ello habla de rupturas epistemológicas como también de rupturas sociales, rupturas con las creencias fundamentales de un grupo y/o con las creencias de los profesionales que intervienen.  Es así como se pueden repensar los propios términos con los cuales uno enuncia y por medio de los cuales comprende el mundo social.

Pierre Bourdieu, con una obra tan extensa como su práctica, es un sociólogo que pertenece a la escuela constructivista de sociología.  Heredero de Weber, pero sobre todo de Durkheim, introduce el par dialéctico campus y habitus como postulados centrales de su contribución.

Repasemos un poco su herencia sociológica para introducir la idea de habitus y ubicarla  en el contexto de las prácticas sociales:

A- Busca las prácticas sociales en el lugar donde “suceden”.  Entiende lo social como un “campo” dinámico, en el que los diferentes actores del mismo interactúan modificándolo.  El campo se modifica en “la lucha” que llevan adelante los “agentes”.  El poder en el sector del campo está determinado por esta movilidad que “crea” su existencia independiente de la dualidad sujeto/objeto.  Así, por ejemplo, las prácticas sociales fueron creando el campo del valor de “lo natural” ,“lo ecológico” ,“el cuerpo y el deporte”, creándose un actor social que regula las actividades y produce cambios específicos en la vida de los grupos.  No hay “sustancia” ni “exterioridad pura” según Bourdieu.  Hay un campo de juego dinámico y de lucha en donde las prácticas determinan el poder de un espacio del campo.

B- En este punto vemos que Bourdieu es heredero de la teoría marxista en algunos aspectos.  Uno de ellos es la idea de “lucha de clases” que él ubica en la lucha dialéctica entre los campos en el que están incluidas desde ya las clases sociales.

Toma también el concepto de “coersión” de Durkheim en el sentido de que “lo social” coersiona el individuo e impone “modos de ser”.

Otorga a la actividad social y sus procesos históricos la capacidad de “ser objetivados e interiorizados” de modo que la acción social se transforma en la relación recíproca entre lo objetivo y lo subjetivo, es decir, entre formas objetivadas (reglas, instituciones) y las formas subjetivadas (representaciones, formas de sensibilidad) de la realidad social.

Trabajo realizando vinculaciones con familias judicializadas, su mayoría de sectores vulnerables y/de otras nacionalidades.

La propuesta de este espacio de vinculación es no estrictamente desde la palabra sino armando un dispositivo en el que se privilegian las expresiones culturales de las familias (música, cocina, gustos.  Entendiendo, a la manera de Bourdieu, al lenguaje como instrumento de comunicación pero primero como instrumento de poder)

En el constructivismo, habitan posiciones que defienden que la realidad se configura con algún grado de intervención del sujeto.  El conocimiento depende del  mundo, tanto como por las teorías, metodologías y técnicas disponibles en una comunidad científica.

Weber proclamó que las ciencias sociales deben abstenerse de formular juicios de valor. Luchó contra las ideologías políticas y morales que incluían sobre el juicio del científico social y delimitó la tarea de la sociología a la “descripción simple y cuidadosa de la vida social”.

EL CONCEPTO DE HABITUS

Ubicados ya en algunos de los ejes fundamentes de la teoría bourdiana encontramos que Bourdieu no ve lo social como una “unidad” determinada por la conducta psicológica y sus postulados neodarwinianos.  Vemos en Freud y, también en muchos autores vinculados a la psicología, central el estudio de lo grupal en “un modo de comportamiento” regresivo o innato.  Sin embargo lo social para Bourdieu, no es una “unidad” sino que implica “micromundos” dentro del mundo.  Los actores sociales se relacionan según el lugar en el campo que ocupan y según el habitus que tengan interiorizado.  Como primera orientación digamos que el habitus es una articulación de “creencias” incorporadas “por el sujeto” en un determinado campo.  En algunos estudios estadísticos (Bourdieu nunca abandonará la importante porción de positivismo expresado en el uso de estadísticas y otros medios de medición, es decir que articula investigación cualitativa y cuantitativa, dejando de lado la vieja oposición), el autor muestra como podemos observar que, por ejemplo, en sectores determinados de las afueras de París, el consumo de hidratos de carbono es parte del habitus.  Tomo este ejemplo ya que es un tema de frecuente evaluación que realizamos en los “Centros de crianzas”, en donde las familias, a pesar de estar asesoradas por nuestros nutricionistas y recibir talleres de alimentación en donde se intenta suplir el consumo de harinas por otros cereales (ya que observamos una población infantil y adulta, no con desnutrición pero sí con mala alimentación que lleva al sobrepeso y problemas serios digestivos), y sin embargo, nos resulta muy difícil como equipo lograr movimientos en este aspecto, el habitus se impone, es una estructura subjetiva interiorizada que se impone.

El habitus como construcción en prácticas sociales determina.  Es producto de la historia, de acuerdo con los esquemas engendrados por la misma, “(…) es el habitus el que asegura la presencia activa de las experiencias pasadas que, registradas en cada organismo bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamientos y de acción, tienden, con más seguridad que todas las reglas formales y todas las normas explícitas, a garantizar la conformidad de las prácticas y su constancia a través del tiempo”.  “El principio de acción histórica (…) no radica en un aspecto que se enfrentaría a la sociedad como un objeto “constituído” en la exterioridad.  Dicho principio no radica ni en la conciencia ni en las cosas sino en la relación entre dos estados de lo social, es decir, la historia objetivada en las cosas bajo formas de instituciones; y la historia encarnada en los cuerpos bajo la forma de sistema de disposiciones duraderas que llamo habitus” .

Para Bourdieu el actor  social  no  sólo actúa desde el exterior, sino que está condicionado subjetivamente -“desde dentro”- por el sistema de sus disposiciones adquiridas.

Entonces nos encontramos con Disposiciones para: -actuar

                                                                                  -percibir

                                                                                  -sentir

                                                                                  -pensar

Disposición incorporada por el sujeto que se manifiesta en la práctica.  El individuo se mueve en el campo con estos hábitos incorporados, con cierto automatismo podríamos decir.  El observador actúa desde un habitus.  Todos estamos determinados para Bourdieu por este esquema disposicional.

Bourdieu, P. El sentido práctico pag. 88

Considero pertinente tener en cuenta que este sistema de posiciones adquiridas forma parte tanto para el objeto de estudio como el investigador-observador.  El autor hablará de la vigilancia epistemológica para no sobredeterminar los hechos.

LA GENESIS SOCIAL DEL HABITUS

Durkheim mostró como el proceso de socialización consiste en un esfuerzo por imponer maneras de ver, de sentir y actuar.  El habitus, en ese sentido, expresa el resultado de una “acción organizadora”, indica una manera de ser, una propensión, una inclinación.  Es un sistema de esquemas interiorizados que permiten generar todos los pensamientos, percepciones y acciones característicos de una cultura.  Bourdieu dirá: “…sistemas de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurales, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y de representaciones que pueden ser objetivamente adaptadas a su meta sin suponer el propósito consciente de ciertos fines ni el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos, objetivaste “reguladas” y “regulares” sin ser para nada el producto de la obediencia a determinadas reglas, y, por todo ello, colectivamente orquestadas sin ser el producto de la acción organizadora de un director de orquesta”

El habitus está conformado de cuatro características:

-EIDOS: sistema de esquemas lógicos o estructuras cognitivas

-ETHOS: disposiciones morales

-HEXIS: registro de posturas y gestos

-AISTHESIS: gusto, disposición estética

El habitus, como lo venimos sosteniendo, se interioriza “en estado práctico”, es decir de modo pre-reflexivo y pre-teórico.

El concepto de habitus es inseparable del concepto de campus.  Veamos a qué denomina campus el autor.

Hay una relación dialéctica entre campus y habitus, uno no puede funcionar sin el otro.

Para Bourdieu el espacio social es un sistema de posiciones, que se definen uno por los otros (amo/esclavo, burgués/proletario, etc.).

El valor de cada posición se mide por la distancia social que los separa de posiciones inferiores o superiores. Ve al espacio social como un sistema de diferencias sociales jerarquizadas en función de un sistema de legitimidades socialmente establecidas y reconocidas en un momento determinado.

En las sociedades modernas caracterizadas por un alto grado de diferenciación y complejidad, el campo social se presenta como un conjunto de zonas relativamente autónomas aunque articuladas entre sí: campo económico, político, religioso, intelectual, literario, etc.

Un campo es una esfera de la vida social que se ha ido atomizando a través de la historia. La especificidad de cada campo viene dada por el tipo de recursos que se maneja en cada uno.

Recursos: -de naturaleza económica

                -de naturaleza cultural

                -sociales

                 -simbólicos (capacidades individuales innatas, espontáneas)

Estos cuatro recursos constituyen para Bourdieu las condiciones de ingreso en el “juego social”.  Los diferentes capitales o recursos pueden entrar en relaciones entre sí, incluso ser intercambiables.

Las ideas de Bourdieu de habitus, espacio social, campo, clases, campo de poder y  violencia simbólica conforman los campos sociales en donde se mezcla la estructura social y el individuo, lo objetivo y lo subjetivo.

Ahora bien, Bourdieu, dirá que el sistema social no tiene intención , los mecanismos sociales no tienen intención, son prácticas que se reproducen y forman parte de una estructura compleja.  Por ello Bourdieu habla de mecanismos y no voluntades.  Los agentes reproducen los mecanismos, no voluntades, ¿esto quiere decir que estamos “sujetados” a lo mecánico repetitivo de los mecanismos sociales, sin salida? No, dirá Bourdieu, conocerlos , sería el primer paso para interrumpir su eficacia.

A modo de ejemplo recuerdo estar trabajando con una niña y su madre que vivían en situación de calle, en cada encuentro la niña jugaba con una valijita de doctora.  En una oportunidad, dentro del juego le pregunto a la niña que sería de grande,“¿doctora?”; la niña sólo me miró y siguió jugando pero fue su madre quien me preguntó: “¿Puede?”.  Ahora pienso nuevamente “conocer los mecanismos sociales, para interrumpir su eficacia”.

Para concluir voy a tomar lo que Bourdieu plantea sobre la necesidad de que en las Ciencias Sociales se adopte una postura de distanciamiento respecto de los discursos de sentido común, los pre-conceptos, las pre-nociones, e incluso, los conceptos teóricos inútiles. Para el autor, el conocimiento científico de la realidad social debe construirse en contraposición a lo que los investigadores creen saber, entender, interpretar, conocer. Así, puede señalarse entonces que, el objeto de las ciencias sociales, debe ser una conquista “contra la ilusión del saber inmediato”. Se trata de un objeto nunca dado de antemano, tal como pregonaría algún objetivista dogmático. El objeto es resultado de una construcción teórica, elaborada en contra del sentido común y todos aquellos obstáculos epistemológicos que éste presenta durante el proceso de elaboración de las problemáticas. De este modo, se puede lograr un extrañamiento y así dudar de los que damos por sabido.

Si bien el autor lo plantea desde el punto de vista de la investigación, lo considero también necesario (o imprescindible) desde el punto de vista de la intervención.  Sin lugar a dudas me “obliga” a pensar mi trabajo sin discursos de sentido común, per-conceptos, prejuicios y pre-nociones, abriendo interrogantes a lo que la realidad me interpela. 

Lic. Mónica Giacón