¿COMO PENSAR A LAS FAMILIAS?

Después de trabajar durante 15 años en musicoterapia y discapacidad, autismo y observación de bebés, comencé mi trabajo con familias.  Digo familias y no familia porque ya no podemos pensar en la familia nuclear como modelo, tampoco ya me gusta pensarla como estructura (con todo lo que ella conlleva, ni reducirla a los vínculos de parentesco), hoy hablaré de familias como “hacer familias en lo vincular”.

¿Por qué lo vincular y no los vínculos?, porque lo vincular es en el entre, no hay adentro ni afuera, es borde y es así como entiendo también a la musicoterapia; y es que “la música no ha cesado de hacer pasar sus líneas de fuga como otros tantos multiplicadores de transformación, aunque para ello haya tenido que trastocar sus propios códigos que la estructuran o la arborifican; por eso la forma musical, hasta en sus rupturas y proliferaciones, es comparable a la mala hierba, un rizoma”.  Esto se ve claramente en la propuesta del Roy Hart, es mapa abierto “…conectable en todas sus dimensiones, desmontable, alterable” (Deleuze); no da posibilidad a la reproducción, a “la multiplicidad tan sólo aparentes”, no hay uniones preestablecidas, no hay lugares ni canales de transmisión preestablecidos. Es el no lugar, la propuesta es comunitaria, no hay una voz bella y otra desafinada, están en la propia voz “las bellas y las bestias”[1]

La musicoterapia tiene que ver con el cartografiar, La cartografía clínica es el trabajo de co-construir signos que den pasaje a los afectos que están pidiendo pasaje (puede ser una palabra, un gesto, un color, una poesía, una música), construir signos es una experiencia estética: dar una forma que esas fuerzas todavía no tienen. 

En las vinculaciones familiares creamos un dispositivo teniendo en cuenta el «Habremos de ser lo que hagamos, con aquello que hicieron de nosotros.»(ni somos sujetos totalmente sometidos ni somos sólo lo que somos).  Todo vínculo es un dispositivo y no hay sujeto que preexista a los vínculos. 

Apostar a las potencias del otro, ese es el trabajo en el dispositivo, como también trazar puentes sobre el caos, “no ordenar el caos sino trazar puentes sobre él”.  Esto se ve en el arte, las fuerzas configuran un territorio para que podamos vivir. Invitamos a las familias a “construir algo nuevo juntos” (lo anterior no funcionó, por eso están en esta situación), tenemos, además, sumamente en cuenta los factores socio-culturales de las familias.  Vamos “acompañando el estar juntos”.

¿Por qué las expresiones artísticas para ir construyendo este hacer familia? surge a partir del agotamiento de las palabras, son familias que ya fueron hiper escuchadas, hiper miradas, hiper leídas…hablamos poco, hacemos mucho y la palabra aparece luego con otra fuerza, con otra emoción.  El hacer es el modo de estar ahí, de estar juntos y de producir.

Es así como niños que se presentan como “no pudiendo recordar cosas del pasado”, comienzan a construir memoria a través de fotos y músicas, cantar juntos, escuchar músicas de los bailes de sus barrios, de sus carnavales… para luego poder poblar de palabras los silencios y poblar de recuerdos los olvidos.

Entendemos lo vincular desde el medio (los climas, los modos de estar juntos que provienen de esa situación, no es producido ni por mi ni por ellos, es producido en esa trama), como en una orquesta uno escucha toda la producción.  Tenemos mucha información de nuestros cuerpos, la corporalidad que se va armando.

Entonces viene la pregunta ¿qué hace familia en esa familia? descubrir eso es una aventura.  Descubrir qué regulaciones hay.  En el desconcierto pueden encontrarse azarosamente modos de hacer, de decir, de estar

¿Qué hace familia en esa familia? A partir de ahí trabajamos

Lic. Mónica Giacón